HUMOR, ESCEPTICISMO Y DESLOCALIZACIÓN

Quiero felicitar en primer lugar a F.Camino el acierto por el tema propuesto para esta mesa, porque creo que de hecho reconoce una inquietud interesante ante uno de los cambios paradigmáticos que se ha producido en los últimos años en el mundo del conocimiento, y que consiste en la pérdida de hegemonía de determinadas instituciones vinculadas al aprendizaje como la universidad, en favor de una red de posibilidades de conocer mucho más abierta e incontrolable. Aplicando la teoría de los laberintos de Eco, habríamos pasado de un modelo arbóreo donde cualquier tipo de conocimiento se legitimaría por su adhesión o concordancia con un tronco común irrenunciable, que vendrían a ser los corpus disciplinares, a un modelo de conocimiento al que llamaré contemporáneo, avanzado ya y denominado rizomático por intelectuales como Deleuze y Guattari en su monumental Mil Mesetas (1976) hace más de treinta años, referenciado de manera más general por estudiosos como Castells en La era de la información (1997-98), o incluso formateado en clave arrebatadoramente pertinente porautores como B.Preciado en Texto Yonki (2008).


Desde esta perspectiva, y asumiendo que efectivamente hoy en día el período universitario puede llegar a adquirir una relativa condición de nodo en igualdad con otra gran cantidad de nodos, hasta formar una densa red de relaciones sin principio ni fin, que ocupa toda la vida, sin distinción clara entre lo que es adquisición de conocimiento y producción de saber, sin jerarquías, organizada probablemente en un solo nivel, autorreproducible, etc., etc., desde esta perspectiva, como decía, quiero señalar primeramente las dificultades mostradas por la universidad española, y en concreto por la enseñanza del proyecto de arquitectura, para formular desarrollos posibles que reconozcan esta nueva libertad para la institución universitaria, y para los que operamos dentro de ella.

 

Unas dificultades que en realidad obvian la evidencia de la deconstrucción de la relación del sujeto con el resto de agentes implicados en losprocesos de aprendizaje, y que ha posibilitado, a través de la tecnología en primera instancia, la presencia simultánea de información en grandes cantidades por un lado, y que por otro ha debilitado enormemente los sistemas de legitimación y acceso al conocimiento, desplazados hoy en día desde los grandes guardianes de la tribu – universidades / libros- hasta la simple condición de posibilidad de ser nodo de una red cuya supervivencia depende más de su capacidad de permanecer conectada que de la veracidad de sus contenidos. En este sentido, entendemos que propuestas como la deslocalización del aprendizaje, atractivas en unos primeros momentos, no han aportado resultados relevantes cuando sólo se la ha considerado en términos de eficacia, obviando el desplazamiento de los roles que toda deconstrucción comporta.

 

Pero no es solo cuestión de tecnologías, sino que tiene que ver con el momento en que vivimos, percibido como más incierto pero también más cargado de posibilidades, y donde probablemente el aprendizaje ya solo pueda ser abordado con garantías desde la construcción de emotividades fuertes y deseantes. Así, observamos como frente a los excesos de la globalización, aparece en muchos ámbitos una llamada sistemática a los espacios propios, personales, como sujetos de la acción pero también como objetos de la misma. P.Sloterdijk quiso fijarlo como el efecto autocobaya: Ante la incertidumbre exterior solo nos queda el cuerpo propio como espacio deacción. Es el compromiso último y radical con el presente. Autores como Vattimo han fundamentado su teoría del pensamiento débil sobre esta idea matriz, y más recientemente autoras como Preciado han señalado incluso como indispensable pensar la filosofía desde la experimentación con el cuerpo físico.

 

Me gustaría pensar que estamos hablando del reverso de unacuestión que actúa a modo de ruido de fondo, y que estaría enunciada al menos desde el 2005 por la revista Volume al proponerse recurrentemente como objetivo“la exploración de nuevos dominios y territorios” para la Arquitectura, o más recientemente la Bienalde Arquitectura de Venecia del 2008 al empujarnos a la urgencia de abordar el futuro, al titularse “la arquitectura más allá de los edificios”, o la Triennal de arte de la Tate Britain de este año,comisariada por Nicholas Bourriaud, y titulada Altermodern y que nos lleva hoy día a preguntar ¿Es casual la coincidencia en el tiempo de la crisis económica, los cambios educativos que nos propone Bolonia, y las demandas de la revista Volume, la bienal de Venecia, o la Triennal de la Tate? Propondría pensar estas dificultades coincidentes como derivadas de la dificultad de asumir radicalmente los cambios en las estructuras de aprendizaje citadas anteriormente, y que como ya he avanzado estarían significando una pérdida de poder/identidad de las instituciones.

 

Pero volviendo a lo que nos ocupa, destacaría que la universidad como institución se ha visto hace tiempo liberada de la responsabilidad de transmitir de manera organizada y unívoca el dogma disciplinar, por lo que ya no podemos seguir pensando al profesor como garante y legitimador del conocimiento que “sucede”. Pero además, desde la Universidad nos toca también reclamar nuestro cuerpo como espacio de acción. Nuestro cuerpo universitario no puede ser más un conjunto de garantías y certezas frente al mundo que hemos dado en llamar exterior, sino un cuerpo de experimentación de los modos de estar en el mundo, un laboratorio que se legitima por la confianza en lo realizado, en lo que hemos hecho, y en nuestrosinstrumentos. Un cuerpo que se asume como un momento puntual en el aprendizaje constante del ser humano, que aprovecha determinadas condiciones, pero sobre todo que asume sus limitaciones para concentrarse en lo relevante, que a mi juicio es cada vez más genérico y específico a la vez.

 

En este sentido, estoy firmemente convencido de que el aprendizaje de la arquitectura, entendido incluso como colectividad, sólo puede arrancar desde una propuesta de redescripción personal del mundo, de una ficción modesta e íntimamente ansiosa por formar parte de una gran hermandad de ficciones, todas ellas deseables, actuando cada una de ellas a modo de caja de resonancias múltiples que se constituyan en coloquios de aprendizaje sobre el medio y sobre nosotros mismos. Quizás ha sido una endémica dificultad técnica para vertebrar conceptos que arranquen de lo personal para multiplicarse hasta formar lo colectivo, lo que ha reducido muchas veces la labor de las escuelasde arquitectura a garantes de lo ya conocido, llevándolas a patrimonializar loque por efímero no puede ser manipulado más que en términos coloquiales. ¡Hagámonos más libres! ¡Que proliferen miles de rupturas encadenadas tanto en el vector profesor-alumno como en el vector universidad-ciudad, y abramos el horizonte hacia la construcción de unas herramientas de relación con el aprendizaje personal y social que no recaiga así exclusivamente en la institución a través de sus agentes regulados, sino en la acción colectiva de estudiantes y profesores que construyen y redescriben permanentemente una relación diferente desde su seminal condición creativa e irresponsablemente nueva!

 

El movimiento indie, por ejemplo, parece explotar al máximo el acercamiento de las tecnologías para poder ser-en-el-mundo hoy en día a cualquiera que esté dispuesto a protagonizar la visibilidad de nuestro entorno, a ponernos cara como colectividad. A partir de esa maravillosa posibilidad, es la radical apuesta personal la que establecerá la selección posterior. ¿Estamos dispuestos a ser líderes? ¿Queremos ser visibles? y llegando un poco más allá ¿Quieres tú ser nuestra cara? Con estas premisas, la proliferación incontrolada de información codificada es inmensa, hasta el puntode haber transformado los papeles tradicionales asignados a los sistemas de selección y por lo tanto de control y de poder. En estos nuevos contextos ¿Quién y cómo selecciona? ¿Qué herramientas se utilizan? Salimos a la calle y lo constatamos. De repente, un millón de habitantes de lo cotidiano se han hecho presentes para reivindicar su capacidad performativa en un mundo ¿virtual? donde los medios digitales no excluyen más que a los nuevos"desinformados", el tercer mundo de los no conectados. Pero también descubrimos con una cierta alegría como a veces la producción se ha simplificado, reduciendo el papel de la tecnología a mera herramienta de visibilidad, a la aparición en el mundo, dejando una amplia libertad a los contenidos:D. Bestué/M. Vives, M.July


            Junto a estas manifestaciones libertarias, seguirán coexistiendo desarrollos más eficaces, como el recurso a lo inefable a través del control de los medios técnicos en todas las fases, al modo de Olaffur Eliasson o Ferrán Adriá, o incluso Peter Zumthor en territorios más próximos, poniendo así a prueba y experimentando elescenario dibujado por R.Rorty acerca de la sustitución progresiva de unos lenguajes por otros. Según esta hipótesis, estaríamos asistiendo en estosmomentos a una "lucha" en términos de supervivencia entre dos modos dehacer aparentemente irreconciliables. Lo inaccesible como producto frente a lo disfrutable hasta límites difícilmente accesibles. Frente a la dificultad de producción, la dificultad de disfrutar exclusivamente desde el resultado producido. Vemos así que la relevancia de la experiencia creativa, y en nuestro caso también docente, se estaría desplazando de la exclusividad de la propia obra hacia el marco de acción, lapersona y su historia personal.


            En este sentido, pensamos que las luchas del lenguaje podrían estar dando paso aun sistema mucho más amplio de convivencias y simultaneidades entre léxicos, menos encarnizado y no tanto entre productores sino sobre todo entre consumidores, puesto que ahora en esta categoría podemos entrar prácticamente todos los ciudadanos conectados. Yo me siento más cómodo así, y supongo que la mayoría de nosotros, disfrutando de otros niveles de producción y ocupando sistemas locales y lowtech.
           

Evidentemente la enseñanza debe reconocer, de ser ciertas, estas transformaciones en las relaciones de producción/consumo de la experiencia cognoscitiva, porque aunque ya hace mucho tiempo que se enunció el papel eminentemente productor de conocimiento de la Universidad, la realidad en el mundo de la enseñanza arquitectónica es que en muchos lugares y momentos la institución se continúa perpetuando como legitimadora de conocimiento altamente consensuado y conocido,como una garante de la capacidad de ejercicio profesional en los términos negociados en cada momento, renunciando a su específico papel como creadora de libertades y constructora de nuevos escenarios más humanos, obviando por tanto su capacidad emancipadora, para la que el riesgo debe ser incorporado en su agenda de acciones y evaluaciones, y el error puede ser trabajado como auténtica herramienta creativa o de diseño de instrumentos docentes.

 

            En este nuevo contexto del que estamos hablando, y que me gusta llamarlo más indie por afiliarnos a algún tipo de vocablo que nos acerque un poco a lo que está ocurriendo en otros ámbitos de lo real, nuestros planes de estudio deberían repensar las habilidades que se proponen y reorientarlas hacia situaciones mucho más próximas. El arquitecto contemporáneo actúa y produce en un contexto mucho más abierto y a la vez regulado, pero sorprendentemente mucho más libre en términos de campos de acción, negociación y visibilidad. La legitimidad de nuestro conocimiento se está ya de hecho midiendo en términos de operatividad y de creatividad, en un mundo perplejo que demanda capacidad de liderazgo, de autogestión, de imaginación, de compromisos a largo plazo, de adaptación a nuevos contextos, otorgando mucho menos valor a competencias legitimadas por su facilidad de inserción en estructuras controladas por instituciones que se han manifestado obsoletas para dirigir la construcción de lo real.


            De esta manera, la deslocalización no será sólo territorial sino sobre todo simbólica, y no aparece linealmente vinculada a siempre últimos desarrollos tecnológicos, sino a recursos emocionales del que señalaría con especial interés el humor, que aparece primeramente como medida contra el escepticismo desde el cual sin duda se configura nuestro trabajo, pero también como herramienta de creación de las necesarias microesferas de intimidad donde se constituyen espacios de seguridad donde aprender, parafraseando a Sloterdijk. Pienso que esta cuestión tiene que ver por tanto con la unidad mínima de libertad profunda que en ningún caso puede ser considerada individual, y por lo tanto ubicada en la distancia abstracta del individuo y sus acciones, sino en el espacio repentinamente físico que aparece en el ámbito de las microesferas de aprendizaje, actantes por supuesto durante toda la vida.

 

Si accedemos a la relación profesor-alumno como una de las deseables construcciones de esta unidad mínima y profunda de producción de lo real, nos vemos obligados a introducir el humor –y es solo un ejemplo- y sus herramientas, casi como una condición previa de posibilidad. Por un lado me asusta pensar en estos términos, por cuanto invalida gran parte de lo realizado hasta ahora en la Universidad española, y por tanto supondría un verdadero ejercicio de deslocalización, pero por otro relocaliza con evidente rapidez los momentos de éxito, seleccionando casi automáticamente aquellos episodios que de manera fulgurante por cuanto veloz han merecido la pena. Durante este escepticismo esta idea ha cobrado fuerza hasta convertirse en uno de los vectores dominantes para un futuro deseable. Se trata de una convicción irresponsable y fragmentaria, pero sólo tan irresponsable como es el pensar la formación universitaria en términos absolutos y de necesidad como ya se ha comentado, y tan fragmentaria como es la percepción y el conocimiento humanos.

 

Aparecen finalmente preguntas difíciles que sólo pueden encontrar respuesta en modelos de trabajo colectivo reales y evaluables desde los nuevos contextos mencionados ¿qué papel puede jugar hoy en día la universidad? O incluso, ¿se espera de ella algún papel? Mi respuesta emocional,después de mi paso por varios ámbitos de gestión universitaria, es que no, que realmente las transformaciones que estamos acometiendo en la universidad no están debidamente justificadas desde los nuevos paradigmas en torno al aprendizaje,y que el conocimiento efectivo (psicología positiva, la inteligencia) que ahora tenemos sobre cómo se produce el conocimiento exigiría unos cambios inabordables por la institución, pero accesibles sin embargo para pequeños grupos de trabajo fuertemente comprometidos, capaces de explorar los límites de la institución y describir nuevas herramientas docentes, que aborden claramente paradigmas de aprendizaje más vinculados a lo sostenible, al menos en términos sociales y mentales. Ser capaces de evaluar los aprendizajes duraderos, de haberlos, pero también y con esto acabo, una cuestión que me obsesiona últimamente,sería la que seguiría pensando el aprendizaje universitario como la construcción de espacios de libertad, por recordar a Derrida, espacios donde todo pueda ser dicho y donde todo pueda suceder.

 (Ponencia presentada por e.nieto al Congreso de Arquitectos de Valencia, julio 2009)

CIUDAD DEL MEDIO AMBIENTE

Hace ya casi un año que nos presentamos al concurso de ideas para  la redacción del Proyecto de la Ciudad del Medio Ambiente en Santomera, Murcia. Un concurso que resultó ganador y que fue el resultado del trabajo conjunto de un equipo multidisciplinar con cuatro estudios de Arquitectura (Adhocmsl, Barbarela Studio, Modostudio y bestBefore Arquitectura).

Nuestra intención fue desde el primer momento la especialización: generar un producto que, frente a la constante aparición de ofertas en la ocupación del tiempo libre, se presentase al público como una oferta intensa, necesaria y unitaria, y como una referencia obligada por su innovación en este tipo de intervenciones.

 

Con esta propuesta pretendemos dotar de unidad e identidad a un conjunto de requerimientos heterogéneos a partir de unas aproximaciones estratégicas que se perfeccionarán en el transcurso de los sucesivos proyectos y estudios específicos. Dicha heterogeneidad aparece concretada en las bases del concurso en dos grandes grupos: los aspectos medioambientales, encaminados a rehabilitar la cantera entendida como espacio natural degradado, y los programáticos, entendidos como implantes funcionales a partir de las necesidades concretas de la Administración convocante del concurso.

 

Sin embargo, el objetivo fundamental de la propuesta es el de identificar un producto que genere interés en el mayor número posible de grupos sociales y que tenga suficiente identidad como para ser reconocido y valorado como la Ciudad del Medio Ambiente de Murcia.

 

 

En estos momentos, el proyecto está en marcha: ya no se trata de generar un documento para “convencer”, sino de generar un documento para “medir y cuantificar” la intervención: y puesto que el objetivo estratégico ha sido validado (dotar de identidad y unidad morfológica al conjunto), se trataría ahora de definir aquel proceso metodológico capaz de recoger de un modo riguroso no sólo la realidad de la cantera, sino los elementos estructurantes de la intervención: en resumen, un catálogo capaz de cuantificar todas las capas de información que constituyen las cuatro unidades morfológicas de la cantera (medio natural + solar + eólica + biomasa).

 

 

Nos interesan aquellos “procedimientos que sintetizan y acumulan cuanta más información mejor, pero que no la reduzcan”. Nos interesa la “superposición controlada de datos”. Nos interesan los procedimientos para “flexibilizar la arquitectura, en lugar de para producir objetos flexibles…”

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MAPAS Y OTRAS OPERATIVIDADES

A lo largo de su dilatada existencia el  mapa como concepto, como instrumento y como producto ha sufridograndes transformaciones que han afectado tanto a sus propias ambiciones como asu soporte teórico-técnico e incluso a su materialidad, hasta el punto de haberlearrastrado hasta los límites de su propio significado.

Sin embargo, sólo recientemente el arquitecto comoprofesional ha visto modificada su relación con el mapa como soporte deinformación, pasando de ser un mero instrumento de representación dedeterminados aspectos de la realidad física, a ser un elemento sumamente activoen su instrumental cotidiano, tanto mental como ideológico y por supuestooperacional.  

Su presencia constante como argumento central en laproducción de numerosos artistas (Antoni Muntadas, Ritcher, Katchatourian,Allen, etc.), talleres de arquitectura, publicaciones, etc., nos orientan sobreeste desplazamiento del mapa hacia áreas más centrales de nuestro trabajo. Sinquerer profundizar en las causas o en sus derivas futuras, nos parece apropiadopresentar una triada de aspectos a los que el mapa aparecía históricamenteligado, y cuya reciente y progresiva independencia ha lanzado a los mapas pornuevos derroteros.

1.- El mapa como instrumento denecesidad:
           Aparentemente, los mapas aparecieron como respuesta a la necesidadconcreta y explícita de representar el territorio físico para actuar en él ysobre él. De la veracidad y el alcance del mismo dependían grandes empresascomo conquistas o la creación de estados, mientras que sus dimensiones y susoporte material delataban las ambiciones para las que fueron creados.

Las nuevas estructuras geopolíticas del mundo globalizado ysus llamadas a la desterritorialización, han dejado obsoleto el mapa comosoporte único de verosimilitud. La rápida obsolescencia de los atlas comoportadores de algún tipo de estabilidad física ha permitido que los mapasasuman roles más dinámicos, donde la veracidad por ejemplo no es ya suexclusiva razón de ser, sino su capacidad visual para aportar información noestable y con grandes dosis de incertidumbre.

En la actualidad, los mapas aparecen como objetos orepresentaciones no estrictamente vinculadas a un uso o una función concreta.Ni siquiera tienen que ser realizados por expertos o por profesionalesconcretos de cuya metodología de acción se podía desprender con facilidad laideología o los mecanismos de control subyacentes. En ese sentido, estánapareciendo mapas cuyo objetivo no es más que transparentizar determinadosfenómenos que de hecho ocurren en la realidad, o mapas vinculados al mundo delarte cuya manipulación no va dirigida a perfeccionar la comunicación entre elmapa y el usuario, sino a llevar al límite las capacidades expresivas del mismo.En este sentido, el error ya no puede ser entendido como algo casual yevitable, sino como intentos precisos de proyectar de manera activadeterminadas lecturas del territorio sobre el que opera.

2.- El mapa como instrumento depoder:
           Historicamente, los mapas fueron producidos por las clasesdominantes, generalmente para perpetuar o perfeccionar el poder ejercido, sea anivel político-territorial, sea a nivel cultural. Su temprana capacidad pararepresentar físicamente los estados, para situar los límites de conceptosabstractos como el poder, las razas, etc., los convirtieron rápidamente enobjeto de deseo e instrumentos para el control de grandes conjuntos deinformación (personas, naturalezas, grupos, etc.). En último término, sirvieronincluso para el control de la propia naturaleza, de nuestro propio entornofísico.

En la actualidad, y a través de la generalización ypopularización de los sistemas de representación, unido a la dificultadintrínseca para mantener estables los datos que organiza y contiene, los mapasestán viendo transformado este rol político para pasar a formar parte delrepertorio de herramientas de las clases dominadas, incluso en sus aspectos mássubversivos.

¿Quién hace los mapas? Evidentemente, existen profesionalesdedicados al estudio, interpretación y realización de los mapas. Sin embargo,su pérdida del estatus adquirido y la difusión de las nuevas tecnologías hapermitido que  cualquiera pueda construiry hacer funcionar un mapa, generando una lectura parcial, en muchos casossubversiva, del territorio. Los arquitectos hemos pasado de recibir mapas,aparentmente ciertos e inocentes, a participar de manera activa en larealización de los mismos. La propia lectura, definición y representación denuestro entorno físico supone en la actualidad la proyección de un entornomental que opera ya desde el primer momento de ser dibujado.

Esta pérdida de funcionalidad concreta hace que el mapa seproponga como objeto-proyecto acabado en sí mismo aunque en muchos casosabierto a la interpretación del usuario. Ya no podemos confiar en la mirada decodificadorade un experto, ni siquiera en la mirada interesada de un usuario afín a lapolítica que ha construido el mapa. El mapa adquiere un valor objetualdiferente, y se le exije una dimensión comunicativa más abierta y flexible, mástransparente también.

 

3.- El mapa como representación delespacio físico.
           Desde hace ya tiempo, los mapas no sólo informan sobre larealidad del espacio físico, estable e inmutable en el tiempo, sino sobre unanueva materialidad sobre la que opera el arquitecto y otros agentes dediagnosis y transformación de la realidad. Si Ignasi de Solá Morales nospropone un nuevo territorio para la arquitectura (Arquitectura Líquida) en laque parámetros no convencionales intentan incidir en la forma construida, alprincipio de manera incierta, pero con un interés claro por parte de la ladisciplina, desde otra óptica podemos afirmar que los mapas convencionales yano son suficientes para representar los fenómenos urbanos o territoriales quesin embargo sí somos capaces de explicar. Y si es gracias a las nuevastecnologías que podemos llegar a entender estos fenómenos enormementecomplejos, es también gracias a ellas que obtenemos nuevas herramientas derepresentación a la par de los fenómenos que representan y por tanto legitiman.

Por lo tanto, el interés de estos nuevos mapas es poderacercarnos a realidades que habiendo estado siempre ahí, sólo ahora somoscapaces de medir y representar. Es interesante destacar que en estos contextosde alta incertidumbre, la utilidad no aparece como argumento en las primerasfases de su desarrollo, sino que aparece como actos de apropiación, a menudo deotros colectivos diferentes a los que lo han realizado. La construcción demapas aparece así desligada suponemos que definitivamente de las tres premisasque determinaron su origen.

Pero además podemos constatar que en este camino deautoafirmación, y tal como afirma JC. Castro, los mapas han abandonado inclusosu papel pasivo de representación de una realidad externa al autor, que fijaríaen el simple cartógrafo el sujeto de la acción, para convertirse eninstrumentos al servicio de cualquier explorador de la realidad contemporánea.Y es en este punto donde aparece la necesidad por parte de los arquitectos defamiliarizarnos con este nuevo compañero de viaje en nuestra actividad mental yproyectual.

A partir de ahora nuestros mapas van a proyectar nuestros territorios de acción, van a transparentizar aquellas realidadesocultas que deseamos incoporar a nuestras arquitecturas, van a permitir la participación de todosaquellos agentes activadores de distintas realidades, van a activar aquellas potencialidades ocultasen cada pliegue de la realidad, y en definitiva van a posibilitar la incorporación de una nueva materialidad a nuestrosproyectos y nuestras acciones sobre el mundo.

Algo de La Unión ...

Fue hace un año que acabamos esta obra para el Ayuntamiento de la Unión ... Empezó como Ayuntamiento, concurso ganado en el 2001. En el transcurso de la obra se postuló como Centro de Cultura ... Tras las eleciones de 2007 están pensando en reconvertirlo en comisaria de policía. De momento está vacío, observando con estupor las obras de enfrente, quizás más afortunadas que él. Estupor y temblores.

Madrid Ciudad-Museo

Con la apertura del CaixaForum, continúa la enorme apuesta de Madrid por subir puestos en el escalafón mundial de las ciudades museo. Sorprende en estos momentos  la equilibrada combinación entre artecontemporáneo, los clásicos-modernos y los clásicos-clásicos, queparece que nos empiezan a faltar palabras para situar los distintosmovimientos. Pero al atractivo evidente de los contenidos museísticos se une la configuración urbana de los mismos y la directa relación con dos parques-museos como son el Jardín Botánico y el Retiro. Si a esto unimos el acceso inmediato a través de la Estación de Atocha, el resultado no puede ser más prometedor.

El Prado, el Reina Sofía, la Thyssen, ahora el CaixaForum, el MedialabPrado, la Casa Encendida, el Matadero, El Águila, etc. etc. En este enorme mosaico, sin duda lo más interesante será afianzar los mecanismos de consumo clásicos de arte (Museos), junto con los mecanismos más contemporáneos de producción (Medialab, Matadero, etc.), y observar la posible convivencia y evolución entre centros tan diferentes y tan iguales como la CasaEncendida-Cajamadrid y CaixaForum-Caixa.

Del edificio de Herzog y De Meuron, sólo se me ocurre decir que frente a la intensísima identidad formal y urbana de sus históricos vecinos (Prado, Reina Sofía, Thyssen...), o la radical contemporaneidad programática de sus subversivos vecinos (MediaLab, CasaEncendida ...), el CaixaForum se me presenta como un edificio prescindible, inteligente en su propuesta urbana, e irrelevante en su propuesta de usos o contenidos. Y en un entorno como el triángulo madrileño, una reflexión profunda en torno a la propia institución museística y un posicionamiento claro frente a sus vecinos-rivales, hubiera sido una aportación deseada y deseable. Nos pondremos a ver cuadros ... e.

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